Escritos a Dos manos

1er Escrito

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Alegato
Mira al techo. Mira la persiana. Alirio se pregunta ¿Qué horas serán? y busca entre las cobijas el celular. 11:30. Que más da levantarse tarde. No hay llamadas perdidas. Un mes y todavía no se convence que ella no volverá a llamar. Alirio se levanta y recorre su casa. La casa es una construcción vieja, pequeña, en un barrio de la primera clase media que tuvo la ciudad. Esta sucia. Nadie ha barrido ni limpiado el polvo en meses.

Se acerca a la puerta. “Que mierda”, grita.

Levanta el sobre de una nueva citación para que realice sus descargos en el juzgado primero. El oficio dice: POR LA DEMANDA QUE SE LE INSTAURO, POR LA AGRESIÓN A LUIS A. RODRÍGUEZ ESTUDIANTE DE DECIMO GRADO.

Alirio se detiene, respira profundo, grita: mierda.
Me olvide de la citación que tengo en ese juzgado, por el divorcio. Y saber que la deje por nada, la deje y me dejaron.
- Alirio coje su celular. Maldita sea Jiménez, tengo un problema.
- Sr. Alirio, buenos días, que se le ofrece.
- Que pena, vera Jiménez, tengo mi citación de divorcio mañana y al infeliz que le di en la cara me puso una demanda y también tengo la citación mañana.
- Jiménez responde. Si sr., tiene un problema.
- Qué me recomienda Jiménez.
- Vera sr. Alirio debe cumplir uno de los dos, y después miramos que hace. Le recomendaría el divorcio.
- Esta bien Jiménez, mañana nos vemos. Pero, la verdad, no me nace nada.

Cae la, y le invade el desespero profundo, de esos que te hacen pensar más de lo que debes. Un poco de ron no me haría daño para mañana, no tengo empleo, que más da. Y Jiménez que no sirve para nada.

- Sr. Alirio no diga nada, tengo su problema resuelto, primero debemos hacer el divorcio lo más lucrativo posible.
- Y para qué, Jiménez.
- Ya vera, sr. Alirio.

Esa andrajosa cara pálida frente a su contrincante, su esposa, “Duelo a muerte” dijo. Su mente perdida con ganas de estar en una situación menos comprometedora, aunque el golpe al joven no sea una cosa menos comprometedora.

El juez decide darle la mayor parte de los vienes a la mujer y Jiménez dice con tono alegre.
- Si hubiéramos ganado, indemnizaríamos al joven que agredió, pero no ganamos, nos vemos sr. Alirio.
- ¡Queeee!!. Maldito Jiménez, no sirve para nada, coño.


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2do Escrito

Primera y única vez que se pone a hablar en la barra. Normalmente es el que se rumbea a todas las viejas. – Esas paisitas, hip, no lo admiten pero saben que yo soy pura sabrosura. No se resisten a un negro como yo. Piensa, mientras camina a traspiés por las oscuras callejuelas. Traga una menta pa´ el aliento y se perfuma, aunque sabe, que la sombra de su madre en la rendija, bajo la puerta, le espera para asegurarse que la borrachera de su hijo lo traiga sanito.

Ante la reja de la casa se mira en el reflejo de la ventana para comprobar su borrosa compostura. Una amplia y blanca sonrisa ayudan a ocultar sus inyectados ojos. – clich, suena el interruptor de la luz en la sala su reflejo desaparece y se transforma en el rostro monolítico de su madre. – llego tu negro mamasita, sano y salvo. El negro se desploma en la puerta y se pone a cantar: la vida me da sorpresas, sorpresas te da la vida; Recordando los motivos que lo llevaron a sentarse en esa, hasta entonces desconocida barra del bar.




- ¿Negro?... ¿Negro?...
- ¿Qué paso? Contá.
- Nada que me llamaron las de anoche, a ver si íbamos a salir de nuevo.
- Mijo, y entonces ¿Qué haces por acá tan temprano?
- Mamá la verdad es que vine a cambiarme de ropa.
- ¡Tomasa metete a la pieza!
- “No, con quien esta mi mamá. No, si yo soy el único negro en su vida y no puede cambiarme. ¿Qué esta pasando?” pensó el negro.
- Mamá, me decís ya, ¿Quien esta ahí?
- Oigan a este negro, usted con quien cree que esta hablando. No, no, no; seguí preguntando cosas y te vas para tu cuarto y no salís más.

El negro no peleo más, no se pregunto más, se cambio de ropa y se fue derechito con su amigo Tulio, a verse con las nenas de la otra noche. Paisita vení y mirá lo que es sabrosura… ¡Vivan las mujeres carajo!


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3er Escrito


Fiona Federica Frias, una chica de 19 años, 1,55 de estatura y una belleza inexplicable. Su único deseo era irse a un mundo hermoso, donde nadie le criticará sus comportamientos histéricos y su quejumbrosa manera de ver la vida. Un día, de tarde lluviosa, fría; Fiona agobiada, se puso a pensar en lo que ella física y sentimentalmente, y luego de tanto pensar, pensar, pensar y pensar llego a una conclusión, era hora de trasformarse: tener un cambio físico, volverse paciente y tolerante con su novio.

Y cuando iba a salir de su casa, aquella tarde, busco sus llaves, pero no las encontró y decidió hacerse el arreglo físico ella solita; Y así empezó una vida de belleza física, inteligencia única y sentimientos lindos, que ella nunca antes había expresado.


El procedimiento es sencillo, rutinario, despertarás y todo será igual, pero mejor. Decía el doctor con una sonrisa escabrosa mientras señalaba partes de su cuerpo. Si mi madre supiera que estoy haciendo esto me mata, si es que antes no me muero, piensa y se ríe para si.

Palpa sus orejas y nariz con cariño.
– No te preocupes Fiona, firma aquí (escribe su nombre sobre la línea y se suena la nariz ¿sonará igual?)
- Antes de empezar los exámenes preliminares quiero que recuerdes que lo que estas haciendo aquí no está muy bien visto por algunas personas, así que debes ser discreta, ¿de acuerdo? (la misma sonrisa).

- Si doctor, comprendo.

Claro que no comprendía, nunca había sido superficial, ni siquiera muy femenina, y ahora estaba aportas de una cirugía clandestina. El mismo doctor, en compañía de una sonámbula enfermera la llevaron a un cuarto apartado que antes debió ser un baño y la enfrentaron a un espejo. La enfermera empezó, por indicación del doctor, a rayar con marcador negro, partes de su rostros. Una lagrima desdibujo algunas líneas.

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4to Escrito


“Estamos en una situación muy extraña”, mi nombre es Lucas, soy el hermano de la mitad, mi hermano menor tiene 15 años y se llama simón, y el de la situación extraña es mi hermano mayor, Matías; que tiene años. A él le decimos largo, por unos brazos que raramente le llegan casi hasta las rodillas, aunque sea de contextura pequeña. Por ser el hermano mayor quedo a cargo de mi hermano menor y yo, pues mi mamá y mi papá murieron, hace años, ambos de paro cardiaco.

Hace poco tuvimos una discusión porque para él ha sido un karma completo ser el hermano mayor, y nosotros dependiendo de él, contando con que la herencia fue grande y quedo a cargo de Matías.

Hace un mes Matías asistió a un control medico y le diagnosticaron problemas serios del corazón, ya saben, mis padres sufrían del corazón, por lo que se ha dedicado, desde ese momento, a gastar las herencia con nos dejaron nuestros padres. Y para terminar, en un reconocido bar de la ciudad, esta misma noche, acaban de herir a Matías, y le han robado todo su dinero. Estamos en un hospital pequeño, el que queda más cerca de casa, y no sabemos que hacer.

El doctor que atendió a Matías le comentó a sus hermanos que la herida había sido crítica y que es poco probable que sobreviviera, pero les abrió una posibilidad solo si se le trataba con una medicina curativa de alta peligrosidad, que no había sido probada del todo por los laboratorios. Lo que los hermanos no sabían era que el “doctor” no había estudiado medicina, él estaba en el hospital por la típica rosca que se da para conseguir trabajo en estos casos. Los hermanos se fueron a conseguir la medicina, la trajeron, se la aplicaron y en menos de una hora, había llegado el final de Matías.

Entonces el doctor les dio la noticia a los hermanos. Luego se retiro y se fue a su oficina, entre risas pensaba: “uno menos en esta vida”.

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5to Escrito


Carlos Alberto es un profesor de muy bajo escalafón, tanto como par estar inconforme con su vida. Pero desde que entro a trabajar, hace un mes, su vida es todo un infierno, gracias a esto o, muy probablemente, a que en la segunda semana de clases tuvo un accidente realmente aparatoso en las escalas del tercer piso, ocasionado, según él, a los muy desaseados que son los jóvenes del colegio; caída por la que le otorgaron una licencia indefinida, por tener una fractura triple en su brazo derecho.

Pero el infierno que esta viviendo no se debe a esto, realmente se debe a que gracias a un corto ocurrido en casa de su vecina, desde hace ya dos días tiene suspendido el internet, lo que lo ha hecho sentir peor, teniendo en cuenta su estado.

Su vecina, una mujer realmente hermosa, por lo menos a su parecer, desde el momento que llego a vivir, enseguida de su apartamento, la había marcado de una manera que ni el imaginaba. Desde el primer día en el que se conocieron, y amablemente se había cercado a presentarse como su nueva vecina, no dejaba de pensar en lo hermosa que era y en los muchos “amigos” que la visitaban a altas horas de la noche, los cuales eran recibidos sin ningún reparo, y que salían muy temprano. ¿Por qué él siendo su vecino no se convertiría en uno de esos “amigos” si tanto lo deseaba? Se preguntaba mientras veía su reflejo en el bus que lo llevaba.


Juana Carolina López, el nombre se lo habían puesto sus dos hermanas mayores, por allá a finales de los 80ºs, cuando a todos los niños les ponían Carlos, Andrés, Juan, Alejandro, Leo, Felipe, y las niñas les ponían Valentina, Carolina, Andrea, Ana, Ángela, Jimena, cosas así. Y se había casado pronto, para su época, con un hombre igual que ella, profesional de segunda generación de campesinos, sus padre y madre llegados a la ciudad en los años 70ºs, que se llamaban José Humberto y Maria Fernanda, por aquello de que todos los hombres eran hijos de José y todas las niñas, hijas de Maria.

Ella una mujer abierta, pero jamás se pudo sacudir su crianza materna, y hoy mientras hacia la comida, pensaba en esa vecina que tenia deslumbrado a Carlos, tanto que el otro día se cayo por las escaleras por despistado (seguro iba pensando en ella) y ya no sabía si lo iban a volver a recibir en el colegio.

Donde andará Carlos las 9:00 y nada que llegan. Riiiigggg. Juana observa por la mirilla de la puerta. La vecina, ¿Qué querrá?. Abre, Carlos esta casi en el suelo, la vecina lo sostiene.

- Creo que se paso de tragos.
- Gracias, y buenas noches.
- Juana entra a Carlos hasta la sala, cierra la puerta. Ahora solo le queda escoger la ruta de su madre, que es también la ruta de su abuela, o mandar al carajo a este pedazo de hombre, que no sabe lo que es el respeto.

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