Ella mujer simple. De ojos negros. Como los de cualquier otra. Se llamaba… Ya no recuerdo como se llamaba. Pero si recuerdo su blusa blanca y sus pecas en las manos y en el cuello. Su rostro, iluminado de cuando en cuando por un cigarrillo, se hacia hermoso en las noches. Al contrario, en el día era un rostro de vampiro ambulante, cegado por la luz y bañado por el juicio. Rostros de borracho en sol de 10:00 de la mañana.
Realmente nunca supe quien era. Casi recuerdo como se llamaba, pero de nuevo me llega la imagen de su rostro oscurecido por la noche, la imagen de sus ojos negros. Escucho los sonidos de sus pasos galopando calle abajo. Buscando un lugar donde correr. Y luego ese hermoso contraste rojo-blanco y su cuerpo desollándose; y el sonido de las ráfagas me ensordece, zumban en mis oídos y me hacen soltar el lápiz.
Negro
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