CORREO BOMBA DESDE IRAK
Como cuando uno decide ir a la tienda a comprarse una gaseosa, así me levanté yo un día y me fui para Irak. Cuando iba en el avión me percaté que no sabía iraki o lo que es peor aun no sabía que lengua hablaban allá. Igual no me importó, me devolvería de una si veía la cosa muy difícil.
Pues bien cuando llegué al aeropuerto me di cuenta que podía hablar en inglés, aunque no les gustaba mucho la idea de hablar en ese idioma, los pocos turistas, que además ellos no podían rechazar, hablaban solo en dicho idioma.
Salí a caminar con mi morral al hombro para conocer cómo era ese país y si el conflicto que atravesaban era real, porque yo no me fío de los medios de comunicación, ellos son capaces de hacer estallar una guerra o de ni si quiera mencionarla o de inventársela para que la gente se entretenga como si fuera una película.
Bueno pues de un momento a otro estaba en el suelo, tirado debajo de un carro y a mi lado un iraki o no se de donde era, lo único cierto era que estaba armado y muy molesto, disparaba cada que le daba la gana y yo de los nervios no veía a quien; el tipo me miró y yo le dije que no me fuera a hacer nada; me dijo que por mi cara de idiota el sabía que no tenía por que preocuparse, me tranquilicé y traté de comenzar un diálogo con el fin de distraerme y para que este tipo no disparara más.
- Disculpe señor y ¿Por que están en guerra? – el tipo se llamaba sady.
- Ese es el problema, que nadie sabe realmente por que. Solo los que estamos aquí lo sabemos, es por el periódico – el tipo recargó su arma y se disponía a disparar, hice lo posible por interrumpirlo.
- ¿Cómo que el periódico? ¿No es el petróleo? – colocó el arma en el suelo, sacó un trapo y se limpió el sudor de la frente.
- “Mente en blanco” ya no publica. Dejó de interesarle a los que lo inventaron y se está muriendo.
- Pero no le entiendo – el tipo me miró e hizo un gesto de desconcierto – disculpe ¿Me explica?
- Mire, cuando ese periódico estuvo publicando y la gente, no siempre los mismos escribían cosas distintas, la guerra en Irak no existió más que en la televisión, aquí solo lo leíamos, lo discutíamos, nos reíamos, hacíamos a veces los sudokus que allí aparecían, era una entretención y una manera de conocer el mundo nada aburrida. Mejor dicho si esa gente supiera lo que está propiciando al privarnos de dicho periódico se sentirían unos asesinos porque por culpa de ellos es la guerra, finalmente el petróleo no nos lo han quitado, la invasión fue porque el periódico empezó a llegar extrañamente aquí y los estaudinenses se dieron cuenta que en Irak había algo extraño, nos invadieron porque quieren quitarnos el privilegio de que ese periódico llegue aquí y que nos ponga la mirada en otra cosa que no tiene nada que ver con la cultura gringa, ese es el problema. Lo otro es puro invento.
- Entonces ¿Quiere usted decirme que mientras el periódico esté estancado o que no hayan nuevos artículos o mejor dicho si deja de existir la guerra y los asesinatos se van a perpetuar? – sentí un escalofrío tan fuerte, que se me encharcaron los ojos.
- Las cosas se convierten en muy importantes cuando nos agradan y logran sacarnos de la cotidianidad, por ahora el miedo es que nos acostumbremos a matarnos por culpa de una espera que no sabemos los irakies si es inútil o si tendrá un premio especial.
Termino de escribir el diálogo allí porque en este momento tengo un arma apuntándome en la cabeza, el irakí se ha dado cuenta de donde soy y me ha exigido que envíe un mensaje a las directivas de “Mente en Blanco” para que paren esta guerra, el problema es que ahora soy prisionero de guerra mientras no hayan mensajes o intermediarios para que me liberen.
Nunca me imaginé que algo tan pequeño provocara algo tan grande; camino esposado hacia mi nueva prisión y mi libertad pareciera sometida a una pura literatura y de la manera más absurda grito:
Como cuando uno decide ir a la tienda a comprarse una gaseosa, así me levanté yo un día y me fui para Irak. Cuando iba en el avión me percaté que no sabía iraki o lo que es peor aun no sabía que lengua hablaban allá. Igual no me importó, me devolvería de una si veía la cosa muy difícil.
Pues bien cuando llegué al aeropuerto me di cuenta que podía hablar en inglés, aunque no les gustaba mucho la idea de hablar en ese idioma, los pocos turistas, que además ellos no podían rechazar, hablaban solo en dicho idioma.
Salí a caminar con mi morral al hombro para conocer cómo era ese país y si el conflicto que atravesaban era real, porque yo no me fío de los medios de comunicación, ellos son capaces de hacer estallar una guerra o de ni si quiera mencionarla o de inventársela para que la gente se entretenga como si fuera una película.
Bueno pues de un momento a otro estaba en el suelo, tirado debajo de un carro y a mi lado un iraki o no se de donde era, lo único cierto era que estaba armado y muy molesto, disparaba cada que le daba la gana y yo de los nervios no veía a quien; el tipo me miró y yo le dije que no me fuera a hacer nada; me dijo que por mi cara de idiota el sabía que no tenía por que preocuparse, me tranquilicé y traté de comenzar un diálogo con el fin de distraerme y para que este tipo no disparara más.
- Disculpe señor y ¿Por que están en guerra? – el tipo se llamaba sady.
- Ese es el problema, que nadie sabe realmente por que. Solo los que estamos aquí lo sabemos, es por el periódico – el tipo recargó su arma y se disponía a disparar, hice lo posible por interrumpirlo.
- ¿Cómo que el periódico? ¿No es el petróleo? – colocó el arma en el suelo, sacó un trapo y se limpió el sudor de la frente.
- “Mente en blanco” ya no publica. Dejó de interesarle a los que lo inventaron y se está muriendo.
- Pero no le entiendo – el tipo me miró e hizo un gesto de desconcierto – disculpe ¿Me explica?
- Mire, cuando ese periódico estuvo publicando y la gente, no siempre los mismos escribían cosas distintas, la guerra en Irak no existió más que en la televisión, aquí solo lo leíamos, lo discutíamos, nos reíamos, hacíamos a veces los sudokus que allí aparecían, era una entretención y una manera de conocer el mundo nada aburrida. Mejor dicho si esa gente supiera lo que está propiciando al privarnos de dicho periódico se sentirían unos asesinos porque por culpa de ellos es la guerra, finalmente el petróleo no nos lo han quitado, la invasión fue porque el periódico empezó a llegar extrañamente aquí y los estaudinenses se dieron cuenta que en Irak había algo extraño, nos invadieron porque quieren quitarnos el privilegio de que ese periódico llegue aquí y que nos ponga la mirada en otra cosa que no tiene nada que ver con la cultura gringa, ese es el problema. Lo otro es puro invento.
- Entonces ¿Quiere usted decirme que mientras el periódico esté estancado o que no hayan nuevos artículos o mejor dicho si deja de existir la guerra y los asesinatos se van a perpetuar? – sentí un escalofrío tan fuerte, que se me encharcaron los ojos.
- Las cosas se convierten en muy importantes cuando nos agradan y logran sacarnos de la cotidianidad, por ahora el miedo es que nos acostumbremos a matarnos por culpa de una espera que no sabemos los irakies si es inútil o si tendrá un premio especial.
Termino de escribir el diálogo allí porque en este momento tengo un arma apuntándome en la cabeza, el irakí se ha dado cuenta de donde soy y me ha exigido que envíe un mensaje a las directivas de “Mente en Blanco” para que paren esta guerra, el problema es que ahora soy prisionero de guerra mientras no hayan mensajes o intermediarios para que me liberen.
Nunca me imaginé que algo tan pequeño provocara algo tan grande; camino esposado hacia mi nueva prisión y mi libertad pareciera sometida a una pura literatura y de la manera más absurda grito:
¡AYUDENME!
¡YO SOLO QUERIA IR A LA TIENDA!
Esteban ano
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